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Noticias en la web - EMPRENDEDORES

Noticias en la web - EMPRENDEDORES | Edición del día Jueves 23 de Noviembre de 2017

El cielo en las sierras

Con su posada ecológica Cerro Místico, Ximena Guerrero se animó a generar un emprendimiento de turismo espiritual, sector muy poco explotado en Uruguay

Es común que las personas, en determinada etapa de su vida –principalmente las mujeres cuando son madres– sientan la necesidad de un cambio y de equilibrar lo profesional con lo familiar.
En una historia que a muchos les puede hacer pensar en la película Comer, rezar, amar (donde Julia Roberts encarna a Liz Gilbert, una exitosa escritora que emprende un viaje a Italia, India e Indonesia, para vivir nuevas experiencias y encontrarse consigo misma), en 2011 Ximena Guerrero (36) dejó su trabajo y su vida en Montevideo para instalarse en el departamento de Lavalleja con su propio emprendimiento: Hotel Cerro Místico (www.cerromistico.com). Se trata de una posada ecológica a 330 metros de altura sobre el nivel del mar y 100% autosustentable que promete a sus huéspedes relax, descanso y paz, y fue considerada uno de los dos hoteles de lujo de Uruguay.
Lo que diferencia a la empresaria de la protagonista de la película es que “migró” junto con su familia para unir sus inquietudes, sus pasiones y su profesión, luego de descubrir un nicho de mercado para explotar: el turismo espiritual.

Hasta 2011, Guerrero se desempeñó como gerenta de Marketing de Portones Shopping. Anteriormente había ocupado el mismo puesto en Carrau y Cía. Estos y otros trabajos en el área le permitieron especializarse en el negocio de productos y servicios de nivel masivo mundiales para aplicarlo en la región.

Renunciar a su trabajo fue una decisión que le “costó mucho” porque “amaba” lo que hacía, según confesó a Café & Negocios Emprendedores. “Pero necesitaba un tiempo para encontrarme y buscar un nuevo futuro laboral que pudiera ser equilibrado para no sentir que estaba perdiendo el tiempo de estar con mi familia”, explicó.

Esas ganas de cambiar, su experiencia y su formación en negocios internacionales, junto con su vinculación con la espiritualidad, las artes y la ecología, le permitieron detectar una necesidad latente en el mercado: un lugar donde las personas pudieran desenchufarse, encontrarse a sí mismas y volver renovadas a la rutina.
Durante el año 2011, Guerrero realizó investigaciones sobre el turismo espiritual en Uruguay. Como resultado encontró que es una categoría que el Ministerio de Turismo y Deporte (MINTURD) no explota y del que no tiene ningún registro de datos, pero que muchos extranjeros vienen a buscar.

Esta fue una primera señal de que su proyecto iba por buen camino. A medida que avanzaba, iba encontrando otras que la motivaron a poner en marcha el Hotel Cerro Místico.
Consciente de que la diferencia con otros productos y servicios está, además , en el valor agregado, la emprendedora armó un proyecto donde la base es la experiencia que el turista vive. “Es algo único en el país, con instalaciones de primer nivel, autosustentable, donde dependemos del sol, del aire, donde tenemos la mejor agua, donde todo es ecológico, vivimos confortablemente y la atención es personalizada”, dijo.

Turismo espiritual
Guerrero explicó que el turismo espiritual se practica desde hace muchos años: “Es antiquísimo, lo practicaban las civilizaciones más antiguas, que salían en busca de experiencias transformadoras”. Algunos lugares en el mundo considerados dentro de esta categoría turística son las pirámides de Egipto, el Machu Picchu, el Camino del Inca, el Tíbet y la India.
Uruguay también es un destino para aquellos que buscan practicar el turismo espiritual.
Los lugares más conocidos y visitados son el Castillo Pitamiglio en Montevideo, las rutas alquímicas en Piriápolis y la gruta del padre Pío en la estancia La Aurora. Durante su investigación, logró llegar a una cifra a priori de visitantes en estos lugares.

Si bien no son datos oficiales, Guerrero asegura que son los únicos que existen. El Castillo Pitamiglio recibe por año 6.000 turistas mientras que los circuitos alquímicos de Piriápolis son recorridos por más de 100 mil. “Estos son datos que hice a mano, hablando con los guías que hacen los tours, los porteros y el personal de cada lugar, porque fui al Ministerio y no tenían ni idea, ya que no es una categoría existente en el país”, explicó.
Usando sus conocimientos y experiencia en negocios internacionales, analizó el turismo espiritual en el mundo y se percató de que es una práctica que está tomando cada vez más importancia además de generar millones de dólares al año. Según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, anualmente 300 millones de viajantes se movilizan por el mundo para practicar turismo espiritual con un gasto aproximado de US$ 18 mil.

Para Guerrero, “con que vengan 5 millones a Uruguay, es un potencial muy grande”. Además, destacó que otra de las ventajas del turismo espiritual es que no es estacional, sino que depende más de una inquietud o necesidad propia en la vida de la persona. “Están estresados y quieren venir a descansar unos días”, indicó.
El perfil de este tipo de turista es de ingresos medios y altos, “que ya conocen muchos lugares, lo tienen todo y buscan nuevas experiencias, algo distinto que les ayude a encontrarse”, aseguró la emprendedora, quien, para su sorpresa, recibe más turistas nacionales que extranjeros.

Autosustentable y ecológico
Dos cualidades caracterizan a Hotel Cerro Místico: es eco-friendly y se abastece de energía por sus propios medios.
El cuidado por el ambiente, la tierra y el agua es la base del respeto que predican por el medio ambiente. Es por eso que “todo es ecológico”, no utilizan productos químicos “ni para limpiar los baños ni para trabajar en la huerta”, explicó Guerrero.
Los residuos sólidos y orgánicos son clasificados y luego utilizados en otras prácticas como la huerta. Poseen un sistema de saneamiento con el que, a través de la decantación en piletones cerrados, se puede purificar el agua que luego se utiliza para el riego sin que signifique riesgo alguno para la salud.
Tanto los amenities –champú, acondicionador y jabón de tocador– como los productos de limpieza son artesanales, 100% naturales hechos a base de coco. Esto garantiza que el agua no se contamine.

Tampoco se utilizan agroquímicos en la huerta. En su lugar, se emplean productos naturales elaborados a partir de yuyos y frutos nativos.
El ambiente saludable es uno de los servicios que en Cerro Místico se empeñan en garantizar. Por tal motivo es que las habitaciones cuentan con paredes y vidrios dobles que aseguran menos de 20 decibeles, al aislar los sonidos exteriores en consonancia con el silencio y el respeto que promueven entre sus huéspedes.

La energía eléctrica que se utiliza en el hotel proviene de la naturaleza través de aerogeneradores y paneles fotovoltáicos. El agua, calentada mediante un colector solar, se obtiene de una de las cinco vertientes que hay en el cerro. “Hicimos un pozo a 90 metros de profundidad bajo piedras de cuarzo para asegurarnos de que el agua es la más pura que hay. Al hacerlo a través de la piedra, se asegura el grado de pureza”, explicó Guerrero.
El autoabastecimiento alimentario también es posible en Cerro Místico, ya que posee una huerta en la que se cosecha una amplia gama de zapallos, morrones, tomates y hortalizas. Además, cuenta con una pequeña reserva de árboles frutales nativos que están en crecimiento.
“La gente cuando viene a hospedarse no puede creer que esté todo tan contemplado y que se pueda vivir así”, comentó la empresaria.

Instalaciones y servicios
El Hotel Cerro Místico cuenta únicamente con cuatro habitaciones dobles porque, según explicó Guerrero, “lo que importa de la experiencia de la persona es que no esté rodeada de gente todo el tiempo, donde se escuchen voces, ruido de platos, niños jugando y no pueda descansar”. Como máximo, quienes se hospeden en la posada estarán con no más de seis personas.
Todo el lugar desde los cimientos “fue emplazado de acuerdo al feng shui y la astrobiología” contó la emprendedora. Según es explica en la página web, “tanto la ubicación de las puertas como la de los ventanales están pensadas para el ingreso de energía positiva únicamente, tomando en cuenta las leyes de Hartman y Curry y la polaridad de cada cuadrícula”.
Para esto, Guerrero, que ya tenía un camino espiritual y energético, contrató a “los mejores profesionales en la materia”.

En el paquete están incluidas las cuatro comidas que son elaboradas en el lugar con productos de la huerta. Los menús se adecuan a las necesidades de los huéspedes, esto quiere decir que tienen la disponibilidad de realizar platos para vegetarianos, veganos, diabéticos, hipertensos, celíacos o para aquellos que quieran comer la comida típica de Uruguay: asado.

Además ofrece una piscina panorámica; la biblioteca con libros de diversos géneros, desde espirituales hasta aventura y novelas; la huerta donde los turistas pueden participar en tareas de siembra, cuidado y cosecha; y actividades diversas como caminatas, clases de meditación, chi kung, tai chi, yoga, talleres de realización de mandalas, fogones al atardecer, caminatas, entre otras. Estas actividades están incluidas en las tarifas y no están programadas, sino que se realizan para cada persona. “Si el huésped se levanta de la siesta y quiere aprender a hacer mandalas, se hace un taller para él”, explicó Guerrero.
En el hotel no existen horarios. “La idea es que la persona llegue, apague el celular y se saque el reloj. Acá no existe la presión de los horarios. El huésped desayuna, almuerza y cena a la hora que tenga ganas”, sentenció.

Dar una atención personalizada está dentro de ese “valor agregado” que la empresaria brinda en su hotel porque sabe que es la clave del éxito. “Lo que buscan muchos de nuestros clientes es el mimo de que lo atiendan bien, de forma personalizada y que no sean un número más. Acá todos sabemos nombre y apellido de los huéspedes, así como lo que les agrada y lo que no. Incluso antes de su llegada les enviamos un cuestionario para saber qué les gusta comer, si hay algo que les cae mal, porque nuestra idea es que cuando la persona llegue tenga todo preparado especialmente para ella”, explicó Guerrero y aseguró que esto no sucede en otros lados.
Este hotel , que también cuenta con tránsfer gratuito para los turistas, recibió junto con el

Hotel Fasano de Punta del Este, la calificación de hotel de lujo por parte de la publicación Luxury Accomodation, que cuenta con más de 180 mil seguidores y se enfoca en la arquitectura y diseño de los hoteles. Está dentro de los dos hoteles más lujosos de Uruguay, pero “es el único con capital 100% nacional”, aclara Guerrero.

Cambio de vida
Lograr este equilibrio entre lo profesional y lo familiar que tanto buscó implicó no solo pasar de ser empleada a ser propietaria de un hotel, sino también mudarse junto con su familia desde el barrio de Carrasco a la cima de un cerro en Lavalleja a 330 metros de altura. En un principio le preocupó la educación de sus hijas y el trabajo de su marido. Pero como señal de que iba por el camino correcto, dio con un centro educativo Montessori ubicado a 15 minutos del hotel. En cuanto a su esposo, Matías Perdomo (40), al ser el dueño de su propia empresa (Foco Auditoría Multimedia) tuvo que aprender a delegar y consiguió acomodar sus horarios yendo dos veces por semana a Montevideo.

“Mucha gente nos dice que jamás pensaron que se podía vivir así. Lo que nosotros estamos mostrando acá es que no importa que seas joven, si se quiere se puede cambiar la vida de uno sin tener que pasar mal. Solo hay que tomarse el tiempo para pensar lo que a uno le gusta y le gustaría hacer, de forma creativa, inteligente y, junto con las herramientas que la vida te da a partir de la experiencia y la trayectoria, poder encontrar algo que permita el equilibrio”, comentó Guerrero.

Afirmó que en su caso logró vivir en familia, más ecológicamente, sin estar corriendo atrás de lo que la sociedad impone. “Nosotros descubrimos una forma de vida diferente, vivimos de lo que nos da la tierra, tenemos energía porque nos la da el sol y el viento, no tenemos la última ropa de marca, pero tenemos lo que necesitamos para estar cómodos acá”, agregó.
En cuanto al personal que trabaja en el hotel, solo cuentan con dos empleados: una mujer que se dedica a las tareas de limpieza y la cocina, y un hombre para el mantenimiento interno y externo.
“Es como tener una casa grande, al vivir acá estamos muy presentes, todos la mantenemos y la cuidamos”, concluyó Guerrero.

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